En 1504, al morir Isabel, el único descendiente de los Reyes Católicos era la princesa Juana, que residía en Flandes con su marido Felipe el Hermoso, duque de Borgoña e hijo del emperador Maximiliano. Pero Juana, que ya en 1503 había dado indicios de locura, quedo incapacitada a raíz de la muerte prematura de su marido en 1506. Quien se hizo cargo de los asuntos de Castilla fue el cardenal arzobispo de Toledo, fray Francisco Jiménez de Cisneros. Al morir Fernando el Católico (1516), el mismo cardenal pasó a ser regente de todo el reino en nombre de Carlos, hijo de Juana y Felipe. Nacido en Gante en 1500, Carlos no pisó suelo español hasta 1518, siendo ya soberano de Flandes (la Bélgica y la Holanda actuales) y de Borgoña, y en vísperas de heredar la jefatura del Sacro Imperio Romano Germánico por muerte de su abuelo paterno.Antonio Alatorre
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