Escribir es una actividad penosa y que exige esfuerzo y desvelos. Hay siempre, aparte de la amenaza de la esterilidad, la sensación del inevitable fracaso: nada de lo que se escribe es lo que uno quisiera haber escrito. Escribir es una maldición. Lo peor es la angustia antes del acto de escribir; esas horas, días o meses en que buscamos sin encontrar la frase que va a abrir la llave para que mane el agua. Una vez escrita la primera frase, todo cambia: el proceso es apasionante, vital y te enriquece, cualquiera que sea el resultado final. ¡Escribir es una bendición!           
 Octavio Paz

Villancicos

“Villancico” es originalmente “cantar de villanos”, de gente rústica, o sea lo que hoy llamaríamos “canción folklórica” o “tradicional” (a menudo anónima). Pero “villancico” es también la forma poética (estribillo + copla + estribillo) que solían tener esos cantares. He aquí un ejemplo de villancico “auténtico” (villancico en los dos sentidos):

Tres morillas me enamoran
en Jaén:
Axa, Fátima y Merién.
Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Merién.

Antonio Alatorre
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