Escribir es una actividad penosa y que exige esfuerzo y desvelos. Hay siempre, aparte de la amenaza de la esterilidad, la sensación del inevitable fracaso: nada de lo que se escribe es lo que uno quisiera haber escrito. Escribir es una maldición. Lo peor es la angustia antes del acto de escribir; esas horas, días o meses en que buscamos sin encontrar la frase que va a abrir la llave para que mane el agua. Una vez escrita la primera frase, todo cambia: el proceso es apasionante, vital y te enriquece, cualquiera que sea el resultado final. ¡Escribir es una bendición!           
 Octavio Paz

Sevilla

Como Guzmán de Alfarache y como después Estebanillo González, el buscón don Pablos se crió en Sevilla. Desde mediados del siglo XVI, era ésta la ciudad más populosa de España, la más cosmopolita, la más espectacular en la exhibición de sedas y diamantes por un lado, y piojos y harapos por otro, “la gran Babilonia de España”, como la llamaban, emporio de comerciantes y banqueros, y de pícaros y rameras.


Antonio Alatorre
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