En 1479, diez años después de haber contraído matrimonio, Isabel de Castilla y Fernando II de Aragón resolvieron unir dinásticamente sus reinos, de manera que sus sucesores se llamarán reyes de Castilla, León y Aragón. La amalgama fue aceptada gozosamente por los españoles, que la emblematizaron con el dibujo de una ramita de hinojo y esta letra explicativa:Llámala Castilla inojo,
que es su letra Isabel;
llámala Aragón finojo,
que es su letra de Fernando,
y acuñaron el dicho “Tanto monta, monta tanto / Isabel como Fernando”. (Sin embargo, Isabel no intervenía en los negocios italianos de Aragón, y en cambio el descubrimiento y población de América fue una empresa sólo de León y Castilla. Casi no pasaron aragoneses al Nuevo Mundo. No hay aragonesismos en el español americano, y sí bastantes leonesismos u “occidentalismos” indistingibles a veces de los mozarabismos).
Antonio Alatorre
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