Escribir es una actividad penosa y que exige esfuerzo y desvelos. Hay siempre, aparte de la amenaza de la esterilidad, la sensación del inevitable fracaso: nada de lo que se escribe es lo que uno quisiera haber escrito. Escribir es una maldición. Lo peor es la angustia antes del acto de escribir; esas horas, días o meses en que buscamos sin encontrar la frase que va a abrir la llave para que mane el agua. Una vez escrita la primera frase, todo cambia: el proceso es apasionante, vital y te enriquece, cualquiera que sea el resultado final. ¡Escribir es una bendición!           
 Octavio Paz

Moriscos

Pero “el problema morisco” llevaba tan pocos visos de resolverse, que en 1609 Felipe III adoptó la “solución final” de la expulsión en masa, censurada en silencio (pues eran tiempos de callar y obedecer) por muchos ilustres españoles, y llorada por esos hombres, llamados Abd al-Kárim Pérez, Bencácim Bejarano, Francisco Núñez Muley o Juan Pérez Ibrahim Taibilí, que, tan españoles “como el que mejor”, se veían arrancados de su tierra y de su cultura. Fueron más de 300,000 los expulsados entre 1609 y 1614.


Antonio Alatorre
#outer-wrapper { margin: 0 auto; width: 760px; text-align: justify; font: normal normal 100% Helvetica,Arial,Verdana,'Trebuchet MS', Sans-serif; }