Escribir es una actividad penosa y que exige esfuerzo y desvelos. Hay siempre, aparte de la amenaza de la esterilidad, la sensación del inevitable fracaso: nada de lo que se escribe es lo que uno quisiera haber escrito. Escribir es una maldición. Lo peor es la angustia antes del acto de escribir; esas horas, días o meses en que buscamos sin encontrar la frase que va a abrir la llave para que mane el agua. Una vez escrita la primera frase, todo cambia: el proceso es apasionante, vital y te enriquece, cualquiera que sea el resultado final. ¡Escribir es una bendición!           
 Octavio Paz

Imprenta



Al final del siglo XV abundaban ya las ciudades españolas que cuentan con talleres de imprenta (Las que primero tuvieron imprenta son Barcelona, Zaragoza, Valencia y Sevilla. Madrid no la tuvo hasta 1566, más de treinta años después que México, y más de noventa después que Barcelona).







Antonio Alatorre
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